EN EL JARDÍN DE LO ABYECTO. (Si, aún siendo yo mujer abyecta y vil, Puedo llevar de amor fuego tan alto, ¿Por qué no debería tener también estilo y vena de contarlo al mundo?) Gaspara Stampa. Húmeda verdad de lengua móvil y dulce deja de transcribir tu geografía en mi sombra, porque el sol quema cariñosamente. Mientras te inundas con rumbo a mis rastros, voy aprendiendo los legítimos placeres del silencio y lo atroz de sus estancias. Porque para amar hay que cambiar de piel, olvidando lo que no nos pertenece. No estamos hablando de abismos sino de presencias tan sutiles y descarnadas, que simulan la derrota en momentos febriles, que construyen el gozo en momentos felices. Hoy estoy en el jardín de lo abyectoesperando a que amanezca,porque no hay tiempo para fantasmas de carne y hueso, tan tersos e inútiles,sin la culpa con los años a un costado,y sin embargo, tú sigues buscando en el insomne tumulto de los solosy su complicada textura.En el escondite liquido de tu lágrima,y el sedimento que se remueve cada noche,en el pausado latir de los muertos. En el fondo en este jardín he de sucumbir entre lo seco y hondo de sus flores, con silencios cuerdos en tu piel tatuados, La palabra se pudre en ambiguos dolores Que no son para nadie Porque no quieres escucharme. Paisaje de astros cargados de angustia y poesía, gemido alado en gratitud, que se enreda y se pierde entre pieles nuevas y murmullos solos. Noctámbulo y burdo jardín con el eco de su instinto , de pronto supe lo que es vivirse entre atajos de sombra y miedo, confusa ficción que trasgrede las sombras de algún sueño, motivo principal de mi desvelo que golpea ahora ese caos que llevamos dentro. Ahogo mis labios en este amor loco tan cruel y vibrante… ambos sabemos que esta negado a nutrir y sin embargo crece como latente cuchillo, como calor de luciérnaga anegado en su luz. Tallado eco con olor a madera disuelves mi odio Pero en tu verbo lo crudo termina ardiendo, Por eso es que sola en el jardín de lo abyecto Me voy consumiendo. Natalia Correa.
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