| | Entonces dejé que de la puma corriera la tinta y manchara el mantel, tampoco me importó olvidar aquellas normas de etiqueta, que se pierden con el miedo. En un paisaje cansado y ruinoso deje caer la pesadumbre, sobre las baldosas de aquella calle inquieta que tantas veces recorrí. En el aire de poros abiertos y noche terrible ¿podría sentirse acaso mi trasformación y mi tristeza? advierte el presagio de la vida, todo en algún momento se marchita: tu honda y cristalina piel, el valor de tu garganta clara sin el dolor de la áspera palabra, incluso la carne abierta de cicatrices expuestas… comenzará a pudrirse. Por eso, de un sólo golpe estrangulo y contamino las flores, de ese florero postrado en la mesa manchada de tinta. Dime selva doliente hallazgo de ciudad en mi memoria, ¿mirarás cómo llueve y cómo es que se respira a lo largo de los días? Todo eso me pregunto mientras mi cuerpo se escurre y comienzo a ser el agua de aquel florero ya sin flores. Natalia Correa Márquez.
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| | Posted 6/29/2009 1:10 PM - 1 View - 0 eProps - 0 comments
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